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viernes, diciembre 3, 2021
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LASHERINA, USPALLATINA, LA REINA DE LAS ALTURAS, SUEÑA REPRESENTAR A LA PROVINCIA

Fotos Gentileza Prensa Municipalidad de Las Heras. 

La soberana departamental de Las Heras es de  Uspallata y busca enaltecer las bondades de su gente en toda la provincia. Tiene 19 años y es profesora de música. Estudia Comercio Internacional y Aduana “para volver a mi pueblo uspallatino porque allí nací, me crie y allí quiero por siempre vivir”.

Candela Oriana Ávila no se animaba a inscribirse para representar a su pueblo de Uspallata y Alta Montaña en la Vendimia de Las Heras 2020. Confiesa que fueron sus padres y sus amigos quienes la convencieron. Y ve en ciertos hechos de su joven vida cómo se entreteje el destino que hoy la lleva a ser la reina departamental de los lasherinos.

“Me fui a vivir a Buenos Aires y no aguanté nada, extraño mucho a mi familia, mi lugar. Por algo volví, habrá sido sin saberlo para ser hoy reina de mi departamento y portar esta corona que me llena de orgullo”, reflexiona Candela, quien a sus 19 años nació y se crió al pie de la Cordillera de los Andes, estudia Comercio Internacional y Aduana en la Ciudad de Mendoza con la mira puesta en volver. Siempre, volver.

“No puedo pasar dos semanas en la Ciudad sin ir a visitar a mis papás y amigos.

Tengo que estar en Uspallata, al menos un fin de semana cada 15 días. Elegí esta carrera porque me dará esa posibilidad de trabajar en mi pueblo. Es mi lugar en el mundo”, confiesa. Y, sobre el reinado departamental, expreso: “Lo mejor de esta experiencia es recibir el cariño de mi gente, de los vecinos”.

La soberana 2020 fue elegida a mitad de enero tras la fiesta “Retazos de historia”, y estrenó corona diseñada especialmente por Las Pascual para la Municipalidad de Las Heras.

Entusiasmada por este nuevo camino que está transitando, a Candela le brillan sus ojos a la par de su corona que refleja las Bóvedas o el Cristo Redentor. “Amo Las Heras, tenemos tanto para ofrecer al mundo entero.

Tanta historia, tanta pasión, somos gente pujante que busca superarse todos los días. Eso lo veo y es lo que me transmitieron mis padres”, cuenta ella, hija única, cuyo papá Alberto es nacido y criado en Uspallata y se dedica al campo, así como su mamá Paola Flores que es uspallatina de pura cepa y trabaja como encargada de un local con restorán y panadería.

Aunque su familia íntima esté formada por ellos tres, Candela viene de una familia numerosa ya que su padre tiene 11 hermanos. “Tengo un montón de tíos y primos. Somos muy unidos, las fiestas de fin de año o los cumpleaños son multitudinarios siempre”, confirma con una amplia sonrisa.

Se siente una privilegiada de haber nacido y crecido en Alta Montaña, de ahí su amor por la naturaleza y los animales. “Defiendo nuestros recursos naturales así como lucho contra el maltrato animal.

Vivimos en una sociedad cada vez más acelerada y con mucha tecnología, lo que nos hace perder el tiempo en cuestiones banales y no priorizar lo esencial de la vida que son las relaciones humanos y con nuestro medioambiente”, considera la reina lasherina.

En cuanto sus estudios terciarios, Candela reconoce que eligió Comercio Internacional y Aduana porque “me dará la posibilidad de volver a vivir en mi distrito” ya que Uspallata es el centro aduanero más importante de la provincia.

Desde su lugar como reina departamental se compromete a trabajar en proyectos que tengan que ver con la contención social y con situaciones de vulnerabilidad de la sociedad. “Pero desde una cuestión de inclusión, de integración de esas personas excluidas para que sean valoradas por la comunidad, la familia entera, no sólo los niños o las problemáticas de emergencia social”, apunta quien tiene una debilidad por los niños y a ellos –como profesora- ofrece clases de música en Uspallata.

Amante de la música, Candela Oriana Ávila ejecuta de modo amateur flauta traversa, saxo y trompeta.

Para la reina de Las Heras, la Vendimia “se respira en las calles, en cada barrio, en el amor por lo cotidiano, en el cariño por lo nuestro. Por eso digo que en mi departamento, que no es viñatero, a los vecinos nos une la Vendimia del trabajo diario, del esfuerzo, del estudio, del progreso y del respeto por nuestra historia. La Vendimia nos da vida, nos renueva y fortalece como comunidad; la Vendimia somos todos”, concluye.

 

 

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