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domingo, febrero 28, 2021
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Fin de la intriga: el TAS ratificó el resultado de la final de la Copa Libertadores 2018, pero River deberá jugar esta fase de grupos sin hinchas en el Monumental

El Tribunal no hizo lugar a la solicitud de descalificación del club de Núñez por los incidentes ocurridos en el Monumental antes de la revancha de 2018. Y ratificó el título obtenido por el equipo de Gallardo en Madrid, tras vencer 3-1.

Cuatrocientos treinta y siete días después de aquella frustrada final de la Copa Libertadores que River y Boca debían disputar en el Monumental, que se suspendió por el ataque al micro que trasladaba a la delegación visitante y que terminó jugándose en Madrid, el Tribunal de Arbitraje Deportivo decidió no hacer lugar al reclamo del club de la Ribera y mantuvo el resultado deportivo de esa serie que consagró al Millonario, al que sancionó con dos partidos a puertas cerradas en la próxima edición del torneo continental, es decir que -sumando la sanción de la Conmebol por arrojar bengalas en la edición pasada- el equipo de Gallardo deberá jugar toda la fase de grupos de este año sin público en el Monumental .

Con la firma del presidente del Tribunal, el italiano Massimo Coccia, al pie de una resolución de 46 páginas, el TAS no sorprendió con su decisión y mantuvo los criterios que habían primado en la Confederación Sudamericana de Fútbol al momento de resolver el diferendo entre los dos gigantes del fútbol argentino.

El TAS consideró que River había violado el artículo 8 del Reglamento Disciplinario de la Conmebol, que establece que “los clubes son responsables de la seguridad y del orden tanto en el interior como en las inmediaciones del estadio, antes, durante y después del partido del cual sean anfitriones u organizadores”, y también el artículo 13.2, que castiga “el lanzamiento de objetos”, tal como ocurrió contra el micro de Boca.

Como consecuencia de ello, consideró que debía castigarse a River de acuerdo con lo establecido en el inciso h del artículo 18.1 del Reglamento Disciplinario de Conmebol, que establece la obligación de jugar uno o más partidos a puertas cerradas. En este caso, se fijó la cantidad en dos encuentros, tal como oportunamente había hecho la Conmebol.

Si bien River ya disputó dos encuentros a puertas cerradas en la edición 2019 de la Libertadores (ante Palestino y Alianza Lima) por la sanción que le había impuesto la Conmebol, el castigo del TAS contempla otros dos encuentros que deberá cumplir en la edición 2020 del certamen continental.

A ello se le suma que el club de Núñez tiene pendiente una sanción de un partido a puertas cerradas debido a la utilización de pirotecnia en el partido de semifinales del año pasado contra Boca, por lo que deberá disputar sus tres encuentros de local del grupo D sin presencia de su público.

Con esta resolución del TAS, que notificó también que los costos del arbitraje (todavía no fueron fijados) deberán ser abonados en partes iguales por Boca, River y la Conmebol, se cierra una historia cuyo capítulo inicial se escribió el 24 de noviembre de 2018, con el ataque al micro de Boca en las inmediaciones del Monumental y la suspensión de la revancha de la final de la Libertadores, tras el 2 a 2 en la Bombonera.

Tras la decisión de la Conmebol de mudar la revancha a Madrid y dos días antes de que los equipos pisaran el césped del Santiago Bernabéu, Boca presentó su apelación ante el TAS. Desde entonces, el organismo con sede en Lausana (Suiza), máxima autoridad en diferendos vinculados con el deporte, inició la investigación sobre el caso.

Como parte de ello, en julio del año pasado se habían llevado a cabo en la sede de la Liga Profesional de Fútbol de España, en Madrid, dos audiencias en las que Rodolfo D’Onofrio, presidente de River, y Daniel Angelici, por entonces mandamás de Boca, habían expuesto sus posiciones ante Coccia y ante los árbitros elegidos por ambas instituciones: el chileno Juan Pablo Arriagada Aljaro (por Boca) y el suizo András Gurovits (por River).

Boca, que para este caso había sido asesorado por el estudio de abogados catalán Pinto Ruiz & Del Valle, sostuvo que el ataque al micro había sido responsabilidad objetiva de River, mientras que el club de Núñez, asistido por el estudio madrileño Senn-Ferrero, alegó que la agresión se había producido en una zona que no estaba bajo su responsabilidad, sino de las fuerzas de seguridad a cargo del operativo.

En virtud del fallo conocido este martes, sus argumentos parecen haber resultado más convincentes a los ojos del Tribunal de Arbitraje Deportivo.

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