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martes, junio 22, 2021
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Felipe Solá ordena abruptamente el regreso del embajador en China a Buenos Aires

El decreto de vuelta de Luis María Kreckler ya está firmado. Negociaciones por la vacuna y recelos.

El canciller Felipe Solá ordenó intempestivamente el regreso del embajador argentino en China. Se trata de Luis María Kreckler, cuyo decreto de vuelta ya está firmado, dijeron fuentes oficiales a Clarin el miércoles a la noche.

Esto se decidió en un momento delicado, puesto que el Gobierno negocia con China la compra de millones de dosis de la vacuna de Sinovac. Precisamente ése habría sido uno de los problemas del ministro Felipe Solá contra Kreckler, que no le quería reportar a él sus movimientos.

Había ya papeles a la firma para algún tipo de memorándum de entendimiento, sobre el que Kreckler no le reportaba a Solá sino al Ministerio de Salud y a Gustavo Béliz, en Presidencia. Y para Solá, él mismo en problemas con el presidente Alberto Fernandez, fue una “alta traición” de Kreckler.

Solá se había reunido hace unos días con las autoridades del Instituto Butantan, destacado centro de investigación biomédica de Brasil e importante productor de vacunas. Y desde San Pablo se informó que podrían llegar a un acuerdo con este país para empezar a enviar parte de la vacuna china.

Kreckler es diplomático de carrera y de larga trayectoria. Había llegado a Beijing con cierto aval politico de Cristina Kirchner, a quien conoce desde hace años. Pero Kreckler se quedó solo y desde que llegó a su nueva misión -había estado en Alemania y Suiza con la gestión de Mauricio Macri y antes en Brasil- se llevó siempre muy mal con Solá, al punto que ni uno ni otro escatimaba críticas mutuas en público.

El jueves a la noche en A24, el periodista Eduardo Feinmann anticipó el decreto de traslado de Kreckler a Buenos Aires. Este diario pudo confirmar que ya está disponible para su publicación, según voceros de Cancillería.

Lo que no estaría decidido es que harán con Kreckler, puesto que hay versiones no confirmadas de que lo quieren jubilar. Lo cierto es que el embajador también se lleva muy mal con Sabino Vaca Narvaja, representante comercial de Argentina en Beijing y con más aval político tanto del Ejecutivo como de CFK.

Eso empeoró la situación de Kreckler en Buenos Aires, adonde llegaron denuncias de que se había ido de vacaciones en los últimos días a las playas de Hainan, un centro turístico muy solicitado por la alta burguesía china y por los extranjeros.

Eso cayó muy mal, aunque Kreckler lo niega. Sin embargo, Clarin sí pudo confirmar que había pedido licencia para tomarse unos días en momentos imprudentes y dejó a cargo de la sede a Juan Navarro, el segundo de la embajada en China.

Por otro lado, lo acusan aquí de ser la fuente de diversas informaciones -que no eran ciertas- de renuncia de Solá y jubilación al vicecanciller Pablo Tettamanti.

Todos estos dimes y diretes, chismes e informaciones ciertas, complicaron aún más la situación de Kreckler ante Solá.

El canciller no tiene poder para dar de baja embajadores políticos que se exceden en sus acciones como Carlos Raimundi (puesto en la OEA por la familia Kirchner) pero sí con el cuerpo diplomático.

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