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viernes, diciembre 3, 2021
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Eduardo Duhalde: “Soy parte de una generación fracasada… no somos el modelo de nadie”

El ex presidente habló en un ciclo de charlas de la Universidad Católica Argentina. No hizo alusión al vacunatorio vip del que fue beneficiario junto a su familia y se calificó al también ex mandatario Fernando de la Rúa como “empastillado”

En el marco de una charla organizada por la Universidad Católica Argentina que se lleva adelante en este momento y lleva por título “El Diálogo Argentino, lecciones para el presente” –de la que también participan el secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz, el senador nacional Martín Lousteau, el neurocirujano Facundo Manes (que reapareció luego de su internación por COVID-19) y el secretario de Relaciones Institucionales del Gabinete y dirigente del Movimiento Evita Fernando “Chino” Navarro, entre otros–, el ex presidente Eduardo Duhalde señaló con crudeza: “Soy parte de una generación fracasada, de una generación que les echa la culpa a otros permanentemente. Que los jóvenes, que son nuestra expectativa, sepan que no somos modelo para nadie”. Sin hacer alusión al escándalo de las vacunas ni a su papel en el affaire del vacunatorio VIP que funcionaba en el Ministerio de Salud, su presentación giró en torno a la gestación del Movimiento Argentino Productivo junto a Raúl Alfonsín.

La semana pasada se conoció que tanto Duhalde (de 79 años) como su esposa Chiche y sus hijas María Eva y Juliana fueron inoculados con la vacuna Sputnik V en su domicilio de Lomas de Zamora en un hecho irregular. Ginés González García, el ministro que fue echado al descubrirse los pormenores del vacunatorio, fue el titular de esa cartera durante su presidencia. Según Clarín, ante una consulta puntual sobre cómo fue el mecanismo mediante el que se aplicó la vacuna, se desligó de cualquier responsabilidad: “Yo no gestioné nada, el que tiene que dar explicaciones es el Gobierno”.

La exposición de Duhalde se remontó a los primeros años de la democracia y su llegada al poder después de la renuncia de Fernando de la Rúa, para quien no ahorró duros epítetos, diciendo que estaba “empastillado” y que “no estaba en sus cabales”.

El entonces presidente Eduardo Duhalde junto a su ministro de Salud, Ginés González GarcíaEl entonces presidente Eduardo Duhalde junto a su ministro de Salud, Ginés González García

“Los consensos no se logran de un día para el otro –comenzó diciendo–. Buscar consenso y un clima de amistad entre los dirigentes es muy importante. Encontré en mi camino a un gran presidente, el Dr. Raúl Alfonsín. Descubrí una cosa, esa mentira tan común de Perón y Balbín: el que gana gobierna y el que pierde acompaña. Mentiras, mentiras. Yo viví que quien ganaba intentaba gobernar, y el que perdía intentaba que no gobierne. Lo viví en el gobierno del Dr. Alfonsín. A los dos meses ya vinieron a proponerme ser parte de un golpe de Estado. “Hay que echar a los zurdos”, me dijeron. Lo saqué patitas para arriba al coronel (no lo nombró) y con su tarjeta al otro día fui a ver al presidente y le conté lo que había pasado. Tomó el bastón, caminó detrás mío, habrá sido uno o dos minutos, yo pensé que habían sido uno o dos años. ‘Le agradezco, intendente’. No, doctor, no vengo a contarle, vengo a hacer una denuncia por escrito. Al otro día me llamó Alfonsín y me dijo ‘no levantemos la perdiz’, estamos trabajando…’”.

Más adelante, expresó: “Fuimos teniendo una confianza con el Dr. Alfonsín que se materializa en 1991. Soy elegido gobernador, lo convoco, le muestro un compromiso ético de 10 puntos. El primero era eliminar la corrupción estructural. Lo leyó, le parecía bien… ‘y para qué me lo muestra’. Quiero que gobernemos juntos. ¿Y cómo es eso? Yo administro fondos y ustedes controlan. ¿Qué? Todo, creado o a crearse del Estado provincial, parlamento y todos los municipios de la provincia. Y comenzó otro paradigma. El que gana gobierna y el que pierde también gobierna. Son los consensos mayores. Gobernar juntos”.

Luego, recordó: “Pierdo la elección del 99 con el Dr. De la Rúa y a finales del 2001 pasa lo que todos sabemos. Para entonces con el Dr. Alfonsín creamos –trabajamos juntos en todo– el Movimiento Productivo Argentino, junio del 2001. ¿Para qué? Para llevarle al Dr. De la Rúa una salida distinta a la que estaba empeñado. El Dr. De la Rúa no estaba en sus cabales, estaba empastillado, se burlaban periodistas de él. Estaba herido en un ala con la salida de Chacho Álvarez y no se recuperó. Me llama el Dr. Alfonsín nueve veces el 31 de diciembre de 2001. Yo estaba escondido, sabía que me querían hacer presidente. Le dije a Chiche ‘si llama de nuevo, lo atiendo’. Me dijo: ‘Lo llamé 15 veces, usted va a ser responsable de una matanza si no asume mañana la presidencia. Le doy dos horas pero no acepto el no como respuesta’. Dos horas después le dije que tenía razón pero que no alcanzaba con el 90% de los votos del PJ y la UCR. Si no viene gente del Frepaso, no voy a asumir. Vinieron y asumimos con gran consenso. Pero la gente no creía en nosotros. ‘Que se vayan todos’ era el grito de guerra. Dije en mi discurso que iba a convocar a la Iglesia para que prestara su ámbito físico y espiritual para llamar a un diálogo. Estuvieron las religiones, la gente de campo, industria, comercio, los piqueteros que eran invitados. Setenta y cinco agrupaciones participaron, más de mil personas interactuaron. Enviamos proyectos productivos y venían mejorados”.

Por último, señaló: “Quiero decirles a los jóvenes que soy parte de una generación fracasada, de una generación que les echa la culpa a los otros permanentemente. Que los jóvenes, que son nuestra expectativa, sepan que no somos modelo para nadie. Y finalmente, que tengo una esperanza absoluta. Las cosas son más fáciles, es copiarse de Europa, ¡por favor! ¿Cómo sale Europa de las crisis? No con tantos estudios, laburando, trabajando. Generando eso. Y acá no se hace porque los dirigentes argentinos no tienen ADN productivo. Eso es lo que hace falta. Poner en marcha la enorme potencialidad de un país que ha sido bendecido por Dios o por la naturaleza”.

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